Texto de la Misa para Juristas

 

 

Himno de entrada

 

Lauda Jerusalem Domino,

lauda Deum tuum Sion

Hosana, Hosana,

Hosana filio David

 

 

Ritos iniciales

 

Saludo

 

Arzobispo: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos: Amen.

Arzobispo: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

Todos: Y con tu espíritu.

 

Acto Penitencial

 

Arzobispo: Hermanos, para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Arzobispo: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

Todos: Amén.

 

Kyrie

 

Arzobispo: Señor, ten piedad.

Todos: Señor, ten piedad.

Arzobispo: Cristo, ten piedad.

Todos: Cristo, ten piedad.

Arzobispo: Señor, ten piedad.

Todos: Señor, ten piedad.

 

Oración colecta

 

Arzobispo: ¡Oremos!

El Espíritu Santo que viene de ti, Señor, ilumine nuestras almas y, según la promesa de tu Hijo, nos dé a conocer toda la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Todos: Amén.

 

 

Liturgia de la Palabra

 

 

Primera lectura

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago

(Santiago 3, 13-18)

 

Queridos hermanos:

¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido?

Que lo demuestre con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría.

Pero si tenéis el corazón amargado por la envidia y el egoísmo, no andéis gloriándoos,

porque sería pura falsedad.

Esa sabiduría no viene del cielo, sino que es terrena, animal, diabólica.

Donde hay envidias y peleas, hay desorden y toda clase de males.

La sabiduría que viene de arriba, ante todo es pura, y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera.

Los que procura la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia.

Palabra de Dios.

 

Todos: Te alabamos, Señor

 

 

Salmo responsorial

 

(Salmo 71)

 

Responsorial: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

 

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud. (R/.)

 

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna;

que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra. (R/.)

 

Que los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia

le ofrezcan sus dones;

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan. (R/.)

 

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres. (R/.)

 

 

Aclamación antes del Evangelio

 

Aleluya

Bienaventurados los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Aleluya

 

 

Evangelio

 

Arzobispo: El Señor esté con ustedes.

Todos: Y con tu espíritu.

Arzobispo: Lectura del Santo Evangelio según san Juan.

Todos: Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará,

 y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras.

Y la palabra que estáis oyendo no es mía,

sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado,

pero el Defensor, el Espíritu Santo,

que enviará el Padre en mi nombre,

será quien os lo enseñe todo

y os vaya recordando todo lo que os he dicho.

La paz os dejo, mi paz os doy;

no os la doy yo como la da el mundo.

Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.

Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado."

Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre,

porque el Padre es más que yo.

Os lo he dicho ahora, antes de que suceda,

para que cuando suceda, sigáis creyendo.»

Palabra del Señor.

 

Todos: Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

(Homilia)

 

 

Bendición de miembros de la profesión jurídica

 

(El Arzobispo invita a los miembros de la profesión jurídica a presentarse y dice la oración de bendición con las manos extendidas sobre ellos):

 

Arzobispo: “Señor, Dios nuestro, en Tu sabiduría y amor Tú nos rodeas con los misterios del universo. En tiempos pasados, nos enviaste a tus profetas para enseñar tus leyes y para dar testimonio de tu amor eterno. Nos enviaste a tu hijo para que nos enseñe con palabras y ejemplos que la verdadera sabiduría proviene solo de ti.

Envía tu Espíritu a estos miembros de la profesión jurídica y llénalos con tus dones de sabiduría, consejo, buen juicio, conocimiento, comprensión, fortaleza, piedad y temor del Señor y con todas tus bendiciones.

Conceda que durante este año jurídico puedan dedicarse en el trabajo y el servicio a todos los necesitados con el amor, la alegría y la misericordia de la Santísima Trinidad. Concede esto por medio de Cristo nuestro Señor”.

Todos: Amén.

 

Oración de los fieles

 

Arzobispo: Hermanos: En todo tiempo debemos orar, pero principalmente es necesario que en estos días de Cuaresma dirijamos nuestras súplicas a Dios con más fervor e insistencia.

 

V/. Por todo el pueblo cristiano, para que en este santo tiempo se alimente con más abundancia de toda palabra que proviene de la boca de Dios, roguemos al Señor. R/.

R/. Escucha Señor nuestra oración.

 

V/. Por todo el mundo, para que, conservando la tranquilidad y la paz, estos días sean verdadero tiempo de gracia y de salvación, roguemos al Señor.

R/. Escucha Señor nuestra oración.

 

V/. Por los pueblos que necesitan la ayuda de los demás, para que se afirme en ellos la paz, la seguridad y el bienestar, roguemos al Señor.

R/. Escucha Señor nuestra oración.

 

V/. Por todos los afligidos y por los que sufren tentación, para que se fortalezcan con las gracias divina, roguemos al Señor.

R/. Escucha Señor nuestra oración.

 

V/. Por todos los gobernantes y sus ministros, encargados de velar por el bien común, roguemos al Señor.

R/. Escucha Señor nuestra oración.

 

V/. Por los estudiantes, para que con su estudio esforzado alcancen virtudes y conocimientos que en un futuro sepan poner en servicio de los demás y de la sociedad.

R/. Escucha Señor nuestra oración.

 

V/. Por todos nosotros que se dedican a impartir justicia: jueces, abogados, magistrados, para que sean fieles a la Justicia del Señor.

R/. Escucha Señor nuestra oración.

 

Arzobispo: Concede, Señor, a tu pueblo convertirse a ti de todo corazón, para que reciba de tu misericordia lo que se atreve a pedir con sus plegarias. Por Jesucristo nuestro Señor.

R/. Amen.

 

 

Liturgia Eucarística

 

Himno Ofertorio

 

Arzobispo: Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

Todos: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

 

 

Oracion sobre las ofrendas

 

Arzobispo: Mira, Señor, complacido el sacrificio espiritual que vamos a ofrecerte en nuestro deseo de servirte, y concédenos vivir conforme a tu Espíritu, para que la fe y la humildad de tus hijos te hagan agradable esta oblación. Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: Amen.

 

Prefacio II de Espíritu Santo

 

Arzobispo: El Señor esté con vosotros.

Todos: Y con tu espíritu.

Arzobispo: Levantemos el corazón.

Todos: Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Arzobispo: Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Todos: Es justo y necesario.

 

Arzobispo: En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque nos concedes en cada momento lo que más conviene y diriges sabiamente la nave de tu Iglesia, asistiéndola siempre con la fuerza del Espíritu Santo, para que, a impulso de su amor confiado, no abandone la plegaria en la tribulación, ni la acción de gracias en el gozo, por Cristo, Señor nuestro.

A quien alaban los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:

 

Sanctus

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de Tu gloria, ¡Hosanna!

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo. (x2)

Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo, ¡hosanna!

Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo. (x2)

 

 

Plegaria Eucarística III

 

Arzobispo: Santo eres, en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que, por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso. Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan para nosotros en Cuerpo y + Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

 

TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL,

PORQUE ESTO ES MI CUERPO,

QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

 

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

 

TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,

PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,

SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,

QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS

PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

 

Arzobispo: Éste es el sacramento de nuestra fe.

Todos: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

 

Arzobispo: Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo. Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de tu Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda. Te pedimos, Padre, que esta víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero.

Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N., al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti. Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.

Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo. A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

 

Arzobispo: Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.

 

 

Rito de la Comunión

 

Arzobispo: Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir

Todos: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Arzobispo: Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

Todos: Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

 

 

El rito de la paz

 

Arzobispo: Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, la paz os doy”, no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.

Arzobispo: La paz del Señor éste siempre con vosotros.

Todos: Y con tu espíritu.

Arzobispo: Daos fraternalmente la paz.

 

 

Fracción del Pan

 

Todos: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

 

 

Comunión

 

Arzobispo: Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Todos: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

 

 

Oración después de la Comunión

 

Arzobispo: Señor Dios nuestro, que te has dignado vivificarnos con este alimento celestial, infunde tu Espíritu en lo más profundo de nuestro corazón para que se nos convierta en gracia eterna lo que hemos recibido en el altar. Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: Amen.

 

 

Rito de conclusión

 

(Bendición Solemne)

 

Arzobispo: El Señor esté con vosotros.

Todos: Y con tu espíritu.

Arzobispo: Que Dios Padre, fuente y principio de todo bien, les conceda su gracia derrame sobre vosotros una abundante bendición
y los conserve sanos y salvos durante todo este año.

Todos: Amén.

Arzobispo: Que Él los mantenga íntegros en la fe, les conceda una esperanza generosa, y los haga perseverar en la caridad.

Todos: Amén.

Arzobispo: Que Él guíe en la paz las acciones de vosotros, escuche siempre vuestras plegarias y los conduzca a la vida eterna.

Todos: Amén.

Arzobispo: Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

Todos: Amen.

 

 

Despedida

 

Arzobispo: Pueden ir en paz.

Todos: Demos gracias a Dios.

 

 

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